Para así no tener que gastar saliva, y gestos en gente sin voz...
Seria bueno no sentir la extraña sensación de ácido en los oídos, de no conocer ningún ruido de teléfonos, puertas, gritos, de esos que te incitan a recordar la maldita ironía tan efímera, como el olor de ciertas personas.
Seria bueno poder escalar, las bardas del amor, sin raspar nuestros codos;
Conocer la distancia exacta para saltar de un sitio al otro, sin miedo de caer al vacío, y sin la necesidad de lucirte ante los dioses.
De encontrar la distancia, que hay entre el sol y las gafas de la chica que voltea hacia el suelo, de llorar por cosas sin sentido, de aburrirte de los viejos amigos, enamorarte de los mas nuevos y quebrar las cabezas de los antiguos ídolos.
De volverte a masturbar con la luna, de volver querer mirar a las estrellas, de alucinar, con aliados, y mujeres, de esas que lamen la planta de tus pies por un helado y unos cuantos besos… de recordar, a la musa que traicionaste solo para salvarla de ti, y que no se acabara pudriéndo en amor.
Seria bueno convencernos, de que nacimos para encontrarnos, existimos para los encuentros, cada uno de nosotros somos pintura, y nos combinamos, en ese trago amistoso de agua de mar, de careciente amargura pero no de sal.
Depurar tus recuerdos, no dejar que se te caigan los colmillos, correr con ganas de volar, de rascarte la piel muerta, de destruir los cadáveres de mujeres apestosas, que en su lengua aun guardan lancetas con veneno en una punta, y en la otra el antídoto
Seria bueno jugar a las escondidillas, jugar al sordo, al mudo, al cojo…
seria bueno seguir jugando al don Juan, al arrepentido, al orgulloso,..
.Seria bueno cerrar los ojos, y ahuyentar a la gente y acercar, su espíritu.
Sin en cambio el sol aun nos pega en los rostros, y es el quien obliga a entrecerrar los ojos. Y aun el humo es el que hace que lloren nuestros sueños…
Sin en cambio, estoy aquí escribiendo, y pensando que moriré esta noche, porque así será, mañana al despertar veré mi cadáver y reiré, al saber que tu te has quedado abrazado a el mientras yo río, desde el techo que se llena de telarañas, reiré desde donde tus ojos no me podrán mirar, donde podré devorarte como si fueras pan duro remojado en agua. Allí donde el onirismo no significa más que la realidad, donde las sombras se acarician y cantan odas al placer…
Y en ese momento te pediré, que cuando estés harta y aburrida de abrazar mi cadáver, busques mi alma.

Jezreel Ortega
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